Los bots se delatan por la técnica: IP de servidor, navegador sin JavaScript, rastros de automatización. Una granja de clics no tiene esa técnica. Trabaja con smartphones normales, a través de operadores móviles normales, y muchas veces detrás de la pantalla hay una persona de verdad. En el registro de visitas ese clic parece el clic de un comprador... hasta que miras cien clics así juntos.
Veamos cómo funcionan las granjas de clics, por qué cuesta más atraparlas que a los bots y qué señales dejan en las estadísticas de la campaña.
Qué es una granja de clics
Una granja de clics es una producción organizada de acciones publicitarias. En la granja se hace clic en anuncios, se ven vídeos, se instalan apps, se crean cuentas y se rellenan formularios, a cambio de un pago de quien encargó el inflado o para cobrar comisiones de un programa de afiliados.
Es uno de los tipos de fraude publicitario, junto con las botnets, la suplantación de fuente y el fraude en apps. El mapa general de estos esquemas está en el artículo sobre tipos de fraude publicitario; aquí nos centramos en las granjas.
La diferencia clave entre una granja y un bot: la granja usa dispositivos reales. No es un smartphone emulado en un servidor, sino cientos de teléfonos físicos con SIM, batería y pantalla de verdad.
Cómo funcionan las granjas de clics
Hay muchas granjas y funcionan de formas distintas. A grandes rasgos se dividen en cuatro tipos.
Granjas manuales: personas con teléfonos
El esquema más simple y más antiguo. En una sala trabajan operarios, cada uno con varios teléfonos. Reciben una tarea: buscar el anuncio, hacer clic, recorrer la página, registrarse. El operario trabaja con las manos, así que sus toques, su scroll y sus pausas son humanos de verdad.
Estas granjas son lentas, pero las comprobaciones de comportamiento casi no funcionan con ellas: una persona es una persona. Lo que las delata no es una visita aislada, sino la repetición: el mismo guion, los mismos dispositivos, la misma franja horaria.
Racks de teléfonos y automatización
El siguiente paso es la granja de teléfonos: estanterías con decenas o cientos de smartphones conectados a un mismo ordenador. El operador los controla en bloque: por la interfaz de depuración, con programas de gestión masiva o con scripts que repiten toques grabados.
Aquí hay menos persona y más automatización, pero los dispositivos siguen siendo reales. El navegador ejecuta JavaScript, la huella parece la de un teléfono normal y la IP la asigna un operador móvil. El punto débil es la uniformidad: los teléfonos se compran por lotes, así que son uno o dos modelos con la misma versión de sistema.
Híbrido: script más una persona de apoyo
El script hace lo rutinario: abre enlaces, espera, hace scroll. Cuando hace falta resolver un captcha, confirmar por SMS o rellenar un formulario con sentido, entra una persona. Este esquema es más barato que el manual y más creíble que la automatización pura.
Granjas distribuidas y tráfico incentivado
El caso más difícil es cuando la «granja» ni siquiera está en una sala. Las tareas se reparten a través de apps de recompensas: alguien en su casa instala una app, se registra y cobra unos céntimos o moneda dentro de un juego. Los dispositivos son distintos y las IP son domésticas y móviles de distintas ciudades.
Formalmente es tráfico real: la persona existe y el teléfono es suyo. Pero no tiene ningún interés en tu producto y no piensa pagar. Para un anunciante que paga por resultados, es tan basura como un bot.
Por qué las granjas hacen clic en tus anuncios
Una granja de clics siempre tiene un cliente o un beneficiario. Casi siempre es uno de estos:
- Una fuente o un publisher deshonesto. Cuantos más clics e instalaciones haya en su tráfico, más cobra de la red publicitaria. La granja le «completa» el volumen.
- Un afiliado en un programa de afiliados. Si la oferta paga por registro o instalación sin revisar la calidad, la granja genera esas acciones directamente.
- Un competidor. Los clics fraudulentos hechos a mano por operarios saltan parte de las protecciones simples. Más en el artículo sobre clics fraudulentos de la competencia.
- Calentamiento de cuentas y perfiles. Las granjas se usan para dar «historial» a cuentas, y los clics en anuncios aparecen como efecto secundario.
En todos los casos pagas tú: por el clic, por la impresión, por la instalación o por el lead que luego no se confirma.
Por qué cuesta más distinguir una granja de un bot
La mayoría de las protecciones contra bots trabajan en tres niveles: red, navegador y comportamiento. Una granja de clics pasa los tres mejor que un bot de servidor.
- Red. El bot suele estar en un data center, y lo delata que su IP pertenezca a un hosting. La granja sale a internet por un operador móvil o por proveedores domésticos. Si además compra proxies móviles o residenciales, el cuadro es todavía más limpio; lo explicamos en el artículo sobre proxies residenciales y móviles.
- Navegador. Un bot con navegador headless deja rastros de automatización, como contamos en el material sobre headless y la huella del navegador. En la granja el navegador es real, JavaScript se ejecuta y la huella es coherente.
- Comportamiento. Un operario de carne y hueso toca la pantalla, hace scroll con inercia y hace pausas. Incluso un rack automatizado suele reproducir gestos reales grabados.
Por eso de una granja casi nunca se puede decir «es un bot» mirando una sola visita. Se ve en el conjunto: cuando cien visitas se parecen entre sí mucho más de lo que se parece una audiencia real.
Además, equivocarse cuesta. Si cortas con demasiada dureza por redes móviles «sospechosas», te llevas por delante a compradores reales de los mismos operadores. Por eso contra las granjas funcionan la observación y las medidas puntuales, no las prohibiciones duras.
Señales de una granja de clics en las estadísticas
Estas son las señales que conviene buscar en el registro de visitas y en los informes por fuente. Una sola no prueba nada; tres o cuatro juntas en la misma fuente son motivo para investigar. La lista general de señales de tráfico automático está en el artículo señales de tráfico de bots.
Dispositivos idénticos
Una audiencia real es diversa: decenas de modelos de teléfono, distintas versiones de sistema, distintos navegadores y resoluciones. En una granja es al revés:
- uno o dos modelos de dispositivo acaparan una parte desproporcionada de las visitas de la fuente;
- todos tienen la misma versión de sistema operativo y de navegador, a menudo desactualizada;
- la misma resolución de pantalla, el mismo idioma del sistema, la misma zona horaria;
- modelos baratos que tu público objetivo en ese geo casi no usa.
Compara no con una «norma general», sino con tus otras fuentes en el mismo geo. Si de media el modelo más popular te trae una décima parte de las visitas y en una fuente concreta trae la mitad, es una señal.
Rangos de IP estrechos y siempre las mismas redes
Una granja en un mismo local sale a internet por un número limitado de puntos. En las estadísticas se ve así:
- muchas visitas desde una misma subred, con IP que solo cambian en las últimas cifras;
- el mismo proveedor u operador en la mayor parte del tráfico de la fuente, aunque en el geo haya varios;
- la misma ciudad aunque segmentes todo el país;
- IP con mal historial, ya vistas en fraude. Cómo revisar el historial de una IP lo explicamos en el material sobre reputación de IP.
Los operadores móviles asignan IP a través de una pasarela compartida, así que una sola subred en tráfico móvil es, por sí misma, normal. La señal está en la combinación: misma subred, mismo modelo de teléfono, misma franja horaria.
Conversión a registro antinatural, sin dinero detrás
Es la señal más fiable, porque es económica. Al operario le pagan por una acción concreta y hace exactamente esa:
- el CR a registro es alto, a veces más que en tus mejores fuentes;
- la conversión de registro a pago es casi cero: no hay depósitos, compras ni suscripciones;
- la red de afiliados rechaza los leads por «duplicado», «no contesta» o «falso»;
- los registros llegan en tandas regulares, no repartidos a lo largo del día.
Con las instalaciones incentivadas pasa lo mismo: muchas instalaciones, casi nada de retención al segundo día y ningún evento dentro de la app. Para que esta señal funcione necesitas conversiones de segundo nivel: no solo «registro», sino también «pago», «confirmado», «rechazado». Cómo recibirlas del programa de afiliados lo explicamos en el artículo sobre estados de conversión.
Horarios y ritmo extraños
Una granja trabaja por turnos. Por eso:
- los clics llegan en ráfagas densas: diez minutos de actividad y luego silencio;
- los intervalos entre clics son demasiado regulares;
- la actividad no sigue el ritmo diario del geo: de madrugada, hora local, hay tantos clics como de día;
- el fin de semana se ve igual que entre semana.
Comportamiento después del clic
Incluso un operario real no se comporta como un comprador. No busca información, cumple instrucciones:
- el mismo tiempo en la página en un grupo grande de visitas;
- el mismo recorrido: landing, formulario, envío, sin mirar otras páginas;
- formularios con datos de plantilla: nombres parecidos, emails del mismo dominio, teléfonos consecutivos. Más sobre estos leads en el artículo bots que envían leads falsos;
- registros repetidos desde el mismo dispositivo con datos distintos.
Cómo reducir el peso de las granjas de clics
Eliminar la granja del todo no se puede: parte de sus visitas es indistinguible de las reales. Pero sí se puede bajar su peso hasta que deje de decidir la rentabilidad de la campaña.
- Encuentra la fuente. La granja casi siempre se concentra en placements, zonas o subfuentes concretas. Desglosa el informe por los parámetros de fuente y compara las fuentes entre sí con las señales de arriba.
- Desactiva placements en la propia red. Un filtro de tu lado protege la landing y las estadísticas, pero el clic ya lo pagaste. Las listas negras de placements en el panel publicitario ahorran dinero directamente.
- Optimiza hacia la conversión profunda. Si el algoritmo de la plataforma aprende con registros, buscará a quien se registra, es decir, a la granja. Envía al panel el pago o el lead confirmado, no la primera acción.
- Limita las repeticiones. Un tope de clics por IP y por dispositivo al día corta la parte más burda de la granja sin perjudicar a usuarios reales.
- Ajusta la segmentación por dispositivo con cuidado. Si la granja usa un único modelo antiguo, excluirlo ayuda. Pero comprueba que ese modelo no sea popular en tu audiencia real en ese geo.
- Pide reembolso. Muchas redes y programas de afiliados devuelven dinero por fraude demostrado. Necesitas pruebas: registro de visitas con repeticiones, leads rechazados, diferencias frente a otras fuentes.
- Sube la barrera de entrada a la oferta. Verificación por teléfono, importe mínimo, confirmación del email: todo lo que es caro para el operario y barato para el comprador.
Y calcula cuánto te cuesta la granja. Incluso una parte pequeña de fraude en una fuente cara pega fuerte al ROI. Cómo pasar el porcentaje de tráfico basura a dinero lo explicamos en el artículo cuánto presupuesto se va en bots.
Cómo ayuda ArtisanClo
ArtisanClo filtra bots, tráfico de data centers, VPN y proxies, y cada clic del registro muestra el código del motivo de la decisión. Una granja con teléfonos reales no siempre se distingue de un comprador por una sola visita, y ahí entra la segunda parte: las estadísticas. El registro de clics muestra dispositivo, modelo, navegador, red y operador, así que los dispositivos idénticos y los rangos de IP estrechos en una misma fuente se encuentran en minutos. El límite de clics por IP y tu propia lista negra cierran las repeticiones.
El tracker integrado recibe conversiones con distintos estados y calcula gasto, conversiones, beneficio y ROI por campaña y por fuente. Una fuente con muchos registros y cero pagos salta a la vista en el informe, sin cruzar hojas de cálculo a mano.
Conclusión
Una granja de clics son teléfonos reales, y a menudo personas reales, que hacen acciones publicitarias sin ningún interés en el producto. Las comprobaciones de red y de navegador la dejan pasar porque técnicamente está limpia. Lo que la delata son las estadísticas: dispositivos idénticos, rangos de IP estrechos, ráfagas por turnos y, sobre todo, registros sin dinero detrás. Contra las granjas no funciona una única prohibición, sino un conjunto: encontrar la fuente en los informes, desactivar el placement, optimizar la campaña hacia la conversión profunda, limitar las repeticiones y calcular con regularidad cuánto dinero se va en ese tráfico.
